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En primera persona: J15 DH Complutense Cisneros

08/02/2016  18:00:00  |  Íñigo Ribot
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Perdimos, no dimos la talla y la única culpa es nuestra. No hay excusas que valgan, y lo que tenemos que hacer es bajar a la tierra y volver a ser el equipo humilde de principio de temporada, el equipo agresivo del domingo anterior contra el VRAC, y el equipo sacrificado donde todo el mundo corre y arrima el hombro.

No puedo entender que pasa, ya dos días después del partido, he dado muchas vueltas analizando que nos puede pasar, porque no es la primera vez, y ya nos pasó en la tercera jornada de liga, en casa también contra Ordicia. Veníamos de ganar a El Salvador y creíamos que ya sin esforzarnos íbamos a ganar a todos, y como cabía esperar, nos untaron el morro. Esta vez, no era relajación por ser un equipo inferior al nuestro, sino porque ellos venían con muchas ausencias por las convocatorias de las selecciones de XV y Seven, tantas como 9 ausencias de jugadores importantes. Además Cisneros había intentado aplazar el partido acogiéndose a la norma de tener más de 3 jugadores convocados con la selección nacional, pero fuera de plazo, por lo que se anuló la petición, y el partido se jugó, ahora seríamos nosotros lo que hubiésemos querido que se aplazase.

Espero que nos sirva para aprender la lección, no subestimar a ningún rival y entrenar duro durante la semana, llegar concentrados al partido, dejar las bromas para el final del partido, calentar al máximo y salir al campo a comernos a los rivales, sean quien sean y se llamen como se llamen. Lo único que me hace pensar porque somos así es por la superioridad que tuvimos la temporada pasada y otras anteriores en División de Honor B, que hacía que muchos partidos se jugasen al 50% y se ganasen sin complicaciones. Es sólo una forma de excusar lo inexcusable, de querer entender algo de alguna forma.

Veréis que cuando perdemos, mis crónicas suelen ser bastantes catastrofistas, y es que es la forma en la que me siento tras perder, no me salen cosas buenas, que también las tenemos, porque hay momentos del partido en que demostramos ímpetu y arrebatos de dar la vuelta a la situación.

Durante la semana vimos cortes de la semifinal de Copa del Rey, había un regusto bueno por los halagos del buen partido hecho, pero teníamos que darnos cuenta que habíamos perdido, que no podemos alegrarnos por una derrota. Después el entrenamiento fue algo más lúdico que lo habitual, para relajarnos de la tensión sufrida las semanas anteriores. No hicimos melé, y no sé porque parece que nos cuando una semana no entrenamos un apartado del juego, ese fin de semana lo olvidamos y no trabajamos en ello como lo estábamos haciendo, otro hecho inexplicable.

El jueves fue el entrenamiento prepartido, donde había que ajustar todos los detalles para el sábado. Entrenamos touch, velocidad y movimientos de ataque, todo ellos dirigidos por el cuerpo técnico.

Sabíamos que el ambiente que reinaba el domingo pasado en Las Terrazas no sería igual al que hubo este sábado, pero aún así al ser otro equipo de Madrid, el campo lucía un muy buen aspecto. Después de los vendajes, masajes y protecciones, empezó la charla arbitral por parte del colegiado Alhambra Nievas, del colegio andaluz. Pasó para que Tiki nos comentara la importancia del partido, que jugábamos contra el tercer clasificado y no había que subestimarles. El calentamiento mostró que el equipo no estaba muy metido en el partido, demasiados errores en ejercicios muy mecanizados y sin mucha complicación. Intentamos por todos los medios cambiar esa dinámica que llevábamos, con palabras motivadoras y de aliento.

Esa tensión del vestuario se vio reflejada durante las primeras jugadas, donde aunque el equipo colegial defendía duramente, nosotros hacíamos daño y conseguimos abrir el marcador por medio de Gonzalo Bermejo. Ese ensayo en vez de espolearnos y hundir al rival, tuvo el efecto adverso, y Cisneros empezó a crecer.

En el descanso, estábamos en el partido, íbamos por debajo pero se podía remontar, había que sacar fuerzas de flaqueza e intentar la remontada. El problema éramos nosotros mismos, la lucha interna contra nuestros fallos individuales que como siempre dicen los entrenadores, "un fallo por jugador no es mucho, pero sumando los 15 jugadores son 15 fallos, que si son muchos".

Al final del partido, decepción, no conseguimos el objetivo, dejamos jugar a Cisneros a sus anchas y sin ponerles presión, y cuando intentamos mejorar, los errores individuales nos terminaron de sentenciar. Somos mejores de lo que demostramos, no podemos relajarnos y creer que vamos a ganar por el nombre o por individualidades, confiando en Perico o Adam, entre otros.

Ahora hay que ser reflexivos, saber de dónde venimos y que queremos conseguir, y ponernos el mono de trabajo, partido a partido, porque aún queda mucha temporada y todo lo que hemos cosechado se puede quedar en agua de borrajas si no continuamos sufriendo juntos en cada campo. Espero que sea una crítica constructiva, que sepamos encontrar el camino y no volver a perder la perspectiva de lo que somos.

Seguimos trabajando, os agradecemos que no perdáis la confianza en nosotros y esperamos que nunca nos falte vuestro apoyo.

ARU

Iñigo Ribot Fernández

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